El microbioma del suelo, nueva frontera para hacer los chopos de León más resistentes y productivos

  • 15 Jan 2026

El digital leonoticias.com ha publicado recientemente un amplio reportaje sobre la aplicación de la biotecnología del suelo al cultivo del chopo en León, en el que intervienen profesionales destacados del sector forestal y del ámbito universitario y empresarial, como la investigadora de la Universidad de León Flor Álvarez Taboada, el CEO de IDForest Jaime Olaizola Suárez, el responsable forestal de Garnica Carlos Álvarez Cuevas y el técnico de Somacyl Ignacio Arroyo Marcos. Del reportaje se desprende que León está posicionándose como referente internacional en el uso de la microbiología aplicada a la populicultura, con resultados que han generado interés incluso en Francia e Italia, las otras dos grandes potencias europeas en este cultivo. El artículo completo está disponible en la web de leonoticias.com.

El proyecto en cuestión se llama Smart Poplar y está coordinado desde la Universidad de León, con la participación de socios de la Alianza Eureka Pro, junto a IDForest, Somacyl y Garnica. Su punto de partida es una pregunta con implicaciones económicas y ambientales muy concretas: ¿cómo hacer que los chopos lleguen sanos al final del turno de corta -en torno a los 15 años en León- en un contexto de cambio climático que estrecha cada vez más sus condiciones de crecimiento? Puedes ver un video sobre el proyecto en uno de los canales de YouTube de la Universidad de León.

La respuesta que investiga el proyecto no está en los fertilizantes ni en la modificación genética, sino bajo tierra. Tal y como explica Jaime Olaizola, CEO de IDForest, "el suelo es el sistema digestivo de los árboles". Su empresa ha desarrollado, a partir del análisis genético de los suelos de las propias choperas leonesas, un "cóctel de microorganismos" -bacterias y hongos micorrícicos- que se inocula en las plantas desde el momento de la plantación para mejorar su captación de agua, nutrientes y su resistencia frente a patógenos. No se trata de introducir elementos ajenos al ecosistema, sino de identificar y potenciar los microorganismos que ya existen en suelos sanos.

Los primeros resultados, obtenidos en ensayos realizados en parcelas de Cubillos del Sil y Fresno de la Vega durante 2025, son prometedores: los chopos inoculados no solo crecen más, sino que lo hacen de forma más homogénea. Cuando los datos se compartieron en redes profesionales, el impacto llegó más allá de España. Un experto italiano con décadas de experiencia en populicultura compartió la publicación con el comentario: "Mirad esto, nos estamos quedando atrás".

El contexto que hace urgente esta investigación es bien conocido en el sector. El cambio climático está bajando el nivel freático en muchas zonas choperas de León, sometiendo a los árboles a un estrés hídrico creciente que los debilita y los hace más vulnerables a plagas y enfermedades. Como señala la investigadora Flor Álvarez Taboada, "las condiciones están cambiando más rápido que los árboles". La biotecnología del suelo se presenta así como una herramienta complementaria a la selección clonal para ganar tiempo frente a esa brecha.

Las cifras explican por qué este tipo de investigación importa tanto aquí. Las choperas suponen apenas el 2% de la superficie forestal de Castilla y León, pero generan el 20% de la madera que se corta en la comunidad y el 40% de los ingresos económicos del sector forestal autonómico. León concentra casi el 47% de las choperas de toda la comunidad. A ese peso económico se suman funciones ambientales decisivas: las choperas son los árboles más eficientes de Castilla y León en captura de CO₂, actúan como barreras frente a la llegada de nitratos agrícolas a los ríos y son refugios de biodiversidad en el paisaje de ribera.

El proyecto Smart Poplar representa, en palabras de sus propios protagonistas, un ejemplo de colaboración público-privada: la universidad aporta el conocimiento científico, Somacyl las parcelas de ensayo y el seguimiento en campo, IDForest la biotecnología aplicada y Garnica la perspectiva de la industria transformadora. El objetivo final, como resume el ingeniero Carlos Álvarez Cuevas, es obtener "el mejor producto posible para competir en un mercado global", con choperas más sanas, más productivas y más resilientes, utilizando las herramientas que la propia naturaleza ya tiene disponibles.